ANSIEDAD

Era el título de una canción entrañable que cantaba en español, un cantante y pianista estadounidense de jazz llamado Nat King Cole, durante los años sesenta. Una de sus canciones más populares era la conocida con ese título, Ansiedad, que era lo que él decía sentir por no tener a su amor en sus brazos, » …..musitando palabras de amor. Ansiedad de tener tus encantos, y en la boca volverte besar» , en definitiva, cantaba la pena que él sentía de estar sin ella. Dicho esto, en aquellos años, no había duda de quien era la persona destinataria de los sentimientos del cantante, a quien se le va a decir eso más que a una mujer? Sin embargo, hoy en día, por mor del «feminismo rancio» que nos abruma, la expresión anterior, al no ir precedida de una cascada de términos inclusivos, «él, ella, elle, ello,» sería tildada de sexista y machista, por «nuestras vigilantas/es de la playa», quiero decir, «vigilantas» del lenguaje, las monteros, belarras, etc.

Con excesiva frecuencia se oye reprochar al actual presidente del gobierno, las pocas ganas que tiene de abandonar la Moncloa, que todo lo hace por ese afán enfermizo, obsesivo que tiene de permanecer allí, lo decía el defenestrado Casado, se acuerda alguien de ese hombrecillo, que tanto reía y acusaba al presidente de «okupa», «frankestein», «aliado de terroristas e independentistas», y otras lindezas. Al final fue él quien no llegó a la Moncloa. Vemos que el discurso de los conservadores, no ha variado un ápice, siguen con el mantra, el presidente lo hace todo porque no quiere abandonar la Moncloa, pero bueno, qué estúpido discurso?

La derecha carca, la de Cuca Gamarra, Feijoo el Joven, están asustados, incluso aterrorizados, se sienten amenazados por las bestias pardas de la ultraderecha, los abascales, ortegasmithss, monasterios, macarenas y su mirada del odio, y es este miedo el que les produce ansiedad, un fenómeno que aparece ante situaciones de amenaza. Es esa preocupación constante, excesiva. Los psicólogos definen la ansiedad como un sentimiento de inquietud, preocupación, temor o pánico por lo que ocurre o puede ocurrir. Mientras que el miedo es la emoción que sentimos en presencia de una amenaza, la ansiedad es una sensación de un peligro, problema o amenaza que está por suceder. La ansiedad es en el fondo un sentimiento de miedo, temor e inquietud que se padece y pudiera ser esto lo que les ocurre a algunos dirigentes conservadores.

Volviendo a los orígenes, la canción del jazzista Nat King Cole, acaso en lo que dice la letra de esta emocionante canción, hay alguna similitud con las burradas que dice esta colección de cazadores de cabezas, auténticos jíbaros del Amazonas? El cantante echa en falta a la amada, recordando sus abrazos, sus palabras de amor, sus besos en la boca, y cómo no, siente pena por estar sin ella. Los cazadores de cabezas del congreso, piden cabezas en forma de dimisiones y se irritan hasta lo indecible porque el gobierno de izquierdas, esa especie de paella valenciana, trufada con los enemigos de España, sólo quiere seguir gobernando y su presidente, seguir en la Moncloa.

El argumento sobre el que se sustenta el discurso conservador y también el ultra conservador es el del honor que como decía Lope de Vega se sustenta a su vez sobre el linaje, es decir el patrimonio que uno heredaba de su familia a través de la sangre y que tenía su fundamento en la virtud de sus antepasados, sobre todo en la pureza que dimanaba de no haberse mezclado nunca con judíos ni musulmanes. Claro es que estas virtudes si bien estaban adscritas a la nobleza, existían grupos muy próximos a ella, cómo eran los burgueses y la aristocracia advenediza, que habían amasado sus fortunas con actividades que aprendieron de hombres de otras religiones.

Mas el honor, por sí solo resulta insuficiente para encuadrar en su lugar correspondiente, la catadura moral de estos defensores de España y sobre todo, de los españoles. Mientras el honor, como se ha dicho es una virtud objetiva, heredada, la honra es de carácter subjetivo, hay que merecerla, se alcanza con las propias acciones y la otorgan los demás miembros del grupo social por lo que se encuentra vinculada a la opinión ajena, al concepto en el que los demás tienen al individuo. Como dice Lope de Vega, «Ningún hombre es honrado por sí mismo, que del otro recibe la honra un hombre»

Honor y honra, virtudes en la España del siglo de Oro, destacadas por Lope de Vega, pero sus términos se utilizan con excesiva ligereza, de ahí que la ansiedad que es donde está el origen de todo esto, se encuentre de más actualidad que esas virtudes de las que hemos hablado.

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Cordón sanitario: vuelve el rancio

Todos sabemos ya, así lo creo yo, lo que es un cordón sanitario. Consiste en establecer una barrera que impida el paso a todo aquello que pueda contaminar a lo que hay a este lado. Y qué lado es este? Lógicamente aquel en el que nos encontramos los sanos, los no contaminados. Durante la pandemia, cuando estábamos atacados por la Covid 19, se establecían cordones de ese tipo para preservar a las poblaciones de los ataques del virus, se establecían confinamientos, espacios cerrados a los de fuera, en casas, barrios, edificios, ciudades, etc. Todos lo hemos padecido y todavía hoy, en la China «multifactory», la ciudad de Shangai sigue padeciendo confinamiento por barrios. Las autoridades establecían medidas de auto protección, para evitar contaminaciones masivas a las poblaciones y así protegerlas del virus.

En estos días, se habla con cierto pavor y susto de la necesidad de establecer nuevos cordones sanitarios, esta vez de índole política, ya que ls sociedades democráticamente sanas, ven con terror que de nuevo un virus amenaza contaminar, esta vez nuestras mentes, sobre todo las que no están suficientemente forjadas por los valores democráticos que con tanto esfuerzo y tesón, nos hemos dotado, fíjense lo firmes y robustos que están siendo en el caso de Ucrania, resistiendo los misiles de la santa Rusia de Putin. Todo es cuestionable, diría aquel.

Nuestro temor no va por ahí, la guerra en Ucrania terminará en algún momento, cesarán las sanciones a Rusia, tal vez el asesino Putin se vaya a los infiernos y Ucrania quedará amputada sin Crimea y el Dombás. Tal vez se le consiga una salida al mar, pensando sobre todo en que es un pais cuyo mercado de exportación de cereales y oleaginosos, es vital para una rápida recuperación tras la guerra y, el mar es el mejor y más barato medio a utilizar para las exportaciones. Nuestro temor ahora, recala en el auge de la ultra derecha en Europa, con una Francia jugándosela con Marine Le Pen en la segunda vuelta de sus elecciones, lo que se conoce como el «ballotage», enfrentada al actual presidente de la República. Bien y aquí, donde está ese cordón sanitario que algunos reclaman para frenar a Le Pen? Ese cordón lo establecerían los votantes de los partidos que no consiguieron que sus líderes pasaran a la segunda vuelta, ofreciéndose ahora a apoyar al candidato que más les complazca, y ahí se presenta la batalla. El electorado, en estos quince días hasta el próximo comicio en segunda vuelta, tiene tiempo para meditar sobre lo más conveniente que puede hacer con su voto. También los líderes de esos partidos que no han logrado pasar a la segunda ronda, pueden negociar con los dos líderes candidatos, ofreciendo sus votos al mejor postor, de cara al futuro. De ahí vendría luego cual sería su discurso a dirigir a sus votantes. El que fuera candidato de la Francia insumisa, Mélenchon quien casi llegó a alcanzar a Le Pen, es ahora presa de la caza de ambos candidatos, sus votos son vitales para el triunfo de uno u otro.

En nuestro país, el coco se llama Abascal, cuyo partido ultra nacionalista, homófobo, machista y todas ls guindas que se le puedan ofrecer, ya está en un gobierno español, el de Castilla León. La ultra derecha de Abascal, Ortega Smith, Monasterio, meros imitadores del «filósofo rancio». Pero así como estos neo rancios de ahora no llegan a aquellos de entonces, los padres Vélez y Alvarado, ni a la suela de los zapatos, lo cierto es que hacen mucho ruido y, representan el «macarrismo hortera» de las discotecas de baja estofa. Estos de ahora, los Smith, Abascales y demás ralea sólo son capaces de insultar, cosa que no hacían aquellos grandes maestros del pensamiento tradicional, asi considerados por Menéndez Pelayo. Ocurre que esta hornada de «chulos de bolera» han sido los últimos en aparecer y han sabido aprovechar el malestar de una parte de la población que les vota cada vez más y han conseguido una participación en la Castilla de doña Urraca y el Cid. Ahí, los tenemos, asustando con sus vozarrones. En el fondo, puede ser que aquí lo del cordón sanitario no asuste como en Francia, prueba de lo cual es que la «derechita blandita» pero muy sana, ha pactado con ellos. Política de apaciguamiento a lo Chamberlain con Hitler? Lo veremos.

Volviendo a la metáfora del cordón sanitario, hemos de recordar, (los que tengan memoria, claro) que la idea de acordonar con tropas la frontera con Francia, la tuvo José Moñino, conde de Floridablanca, Secretario de Estado en la Corte de Carlos IV por el impacto que tuvo en España el triunfo de la revolución francesa y por lo que el hispanista británico Richard Herr, acuño el término «pánico de Floridablanca». Motivos no le faltaron al conde, lo de Francia era terrible, la monarquía derrocada y el «contagio revolucionario» era muy temido: hubo clausura precipitada de las Cortes de Madrid en 1789- que acababan de jurar al Príncipe Fernando como heredero al trono y de aprobar la Pragmática Sanción de 1789 -ante el temor de que las Cortes pudieran convertirse en una nueva Asamblea Nacional Constituyente como la que se había hecho con el poder en la monarquía de Francia, poniendo fin al absolutismo de Luis XVI. Aquí se temía también por el futuro de la Casa de Borbón con Carlos IV y el Antiguo Régimen.

Podemos decir que el «cordón sanitario» de Floridablanca, fue un éxito en cuanto a la continuidad de la monarquía absoluta borbónica en España pero no en cuanto al futuro del conde ya que fue destituido por Carlos IV a principios de 1792 y en su lugar el rey puso al conde de Aranda que era más flexible con la nueva «Monarquía constitucional» francesa, pese a lo cual, no soportó el cariz de los hechos en Francia tras la radicalización de la revolución y la destitución y detención de Luis XVI y la proclamación de la República.

La sinceridad en política

¿Quien dijo que la sinceridad era la llave con la que se podía abrir cualquier puerta?

Oyes hablar a Moreno Monilla, el presidente de la Junta de Andalucía, cuando se refiere a la defenestración que sufrió Casado para que cesase del cargo con el que él se había ilusionado para llegar a la Moncloa, y dice el señor Monilla que “hay que reconocer en Casado su generosidad para hacerse a un lado” (una frase ideada por no sé quien, con la que se quiere decir que se quita de en medio para no incordiar). Lo dice utilizando su natural gracejo regional. Lo de hacerse a un lado es una cruel mentira, puesto que el anterior líder del PP fue expulsado, defenestrado,  incluso por aquellos que recibieron su apoyo, la señora Ayuso de Madrid, que es España, la tal Cuca Gamarra que también lo fue y que amenazó con dimitir si se convocaba un consejo del partido que, de entrada hubiera servido a Casado para ganar tiempo y con ese congreso qué? Pues a Cuca no le gustaba la idea y por eso amenazó, lo que hizo que Casado, con la gentileza que siempre le caracterizó, “se apartase a un lado”, qué cinismo….

Desde luego oir hablar al señor Monilla, de Andalucía, de las maravillas que ve en Nuñez Feijó, de Galicia, futuro líder de su partido, cuando antes jamás que uno sepa, se había ocupado del gallego sorprenden, sobre todo cuando destaca de él su formación. Ni Monilla ni nadie, porque, ¿quien es Feijó en el ámbito nacional (nacional de España) cuando siempre ha estado limitado a su patria chica? Ni idea en política internacional imprescindibles en un dirigente político de amplio espectro,  que tendrá que tomar clases para una puesta al día….pues eso, un desconocido que de momento se está limitando a repetir alguno de los eslóganes denigratorios con los que el defenestrado Casado colmaba a Sánchez, como lo de tener un gobierno extensísimo, con creo que veintidós  miembros cuando “los españoles”, (siempre recordados cuando se habla de sufrimientos), soportan lo indecible, en definitiva que este gobierno se estaba gastando mucho dinero que España no se podía permitir. Lo mismo que decía Casado para ver si así conseguía echar a la calle a Sánchez para entrar él en la Moncloa. Si que se puede estar de acuerdo con quienes creen que Casado se entusiasmó en demasía, y todos le apoyaban, los de su partido, que veían en la actitud del presidente Casado, una tarea de zapa, que poco a poco podía estar minando la estabilidad del gobierno “okupa”, del gobierno “frankestein” lleno de “gente rara”, comunistas, terroristas, separatistas, todo lo cual a todos en el PP les debía parecer muy acertada, mientras que ahora, se le reprocha su juventud impulsora de un ímpetu estéril, por lo que se ha visto.  La juventud, en ocasiones valorada como un bien eterno, en este caso se le reprocha siendo así que  sus detractores utilizan para “justificar” el necesario cambio, ya que de aquella manera no se iba a ninguna parte. Incluso hay quienes, en estos días, con el “cadáver político” de Casado todavía caliente, se atreven a citar aquellas “fakes” que Casado utilizó sobre su expediente académico, ( “fake” quiere decir falso, como todos sabemos ya) pero que a nadie le importó entonces, empezando por el gran PSOE, que suele callar las hazañas de su rival político cuando no las ve rentables a corto plazo.

Ana Frank y su chivato

Los capítulos sobre la controvertida y espeluznante historia de Ana Frank, son inagotables, pobrecita niña. Ya que se sigue investigando sobre aquella siniestra etapa del nazismo, esta vez en la bucólica Holanda, no es de extrañar que sigan apareciendo nuevos capítulos de esta historia interminable. Quien no recuerda que el mito del Titanic ha dado pie al surgimiento de una pléyade de nuevos y singulares personajes que de cuando en cuando, aparecen y dan lugar a nuevos episodios, el pianista del Titanic, el estilista del Titanic, etc., ahora se trata del chivato de Ana Frank.

Todos conocemos lo que es un chivato, alguien que da a conocer a otros, la identidad, paradero o datos privados y secretos de un tercero , violando así, no sólo su privacidad sino, en ocasiones, poniendo en riesgo su vida, más o menos es eso, tal vez incluso se pueda ampliar a otro tipo de casos. La figura del chivato gozó de siempre de una de las peores calificaciones atribuibles a alguien. Ya en el colegio, entre los niños estaba pésimamente visto «denunciar» ante el maestro, quien de la clase había comenzado el lanzamiento de trozos de tiza a los compañeros, aprovechando la ausencia de aquel, quien luego preguntaría al grupo quien había iniciado aquel desbarajuste. Ante el silencio general, el profe amenazaba con castigar a toda la clase, lo que conducía a la confesión del «culpable» quien temía implicar a los demás. Si persistía el silencio general y nadie respondía, surgía entonces el miedo en todos, los que no se creían implicados protestaban por lo que consideraban un abuso de autoridad, «ellos no habían sido» que hable el promotor de la algarabía. El pobre autor, se veía presionado y desprotegido de sus propios compañeros, ninguno quería apoyarlo, y lo único que les importaba era salir de la clase a la hora con el rostro alegre de su inocencia. Por lo general, el autor acababa confesando y ahí se terminaba el asunto, a no ser que alguno de los alumnos se le adelantase y acabara delatando al compañero infractor, a quien todos, minutos antes se habían unido en el lanzamiento de las tizas. Y entonces se armaba la «marimorena», ya que si bien todos se veían salvados, ocurría que no gustaba la presencia del nuevo personaje de la comedia: el delator, el traidor, el chivato, surgido del miedo y buscando únicamente, su salvación, ya que es muy dudoso que pensara en salvar al resto. A partir de ahí, el descrédito y el desprestigio perseguiría a ese alumno de encomiable comportamiento, quien sería reconocible siempre que se le recordase, como el «chivato de las tizas», o algo parecido. Lo cierto es que a nadie gustaba esa actitud denunciando al compañero, incluso entre los profesores.

Protegerse a sí mismo y a los allegados, los más cercanos, su familia llegado el caso, es lo que parece que ocurrió en Amsterdam en 1944, en otro de los capítulos que, por entregas, periódicamente se nos ofrece sobre la desdichada vida de la niña judía alemana Ana Frank, icono del Holocausto, que estaba refugiada junto a su familia, en una casa camuflada entre los recovecos de los canales de esa ciudad. La joven fue denunciada a las autoridades alemanas, ocupantes de la villa y encargadas del control de la población judía. El supuesto «chivato», parece que fue un prestigioso notario judío holandés perteneciente al Consejo Judío de la ciudad, al servicio de las autoridades ocupantes alemanas, que se encargaban de controlar a la población judía. Este delator cuenta a su favor con la opinión de aquellos que se preguntan qué habríamos hecho cualquiera de nosotros para salvar a nuestros seres queridos.

La historia reciente está salpicada de hechos similares en lo que se refiere al comportamiento de una población que teme por su vida, bien por sufrir el cerco de una potencia extranjera o porque tienen un sistema político que reprime a los disidentes. Ocurría en el gueto de Varsovia, en la Francia ocupada y colaboradora con los alemanes ocupantes durante esa misma guerra, había ciudadanos franceses de Lyon, que ejercían tareas de control de judíos franceses, denunciados por sus vecinos a las autoridades alemanas, que denunciaban simplemente porque los alemanes lo pedían y los franceses de esas regiones, gentes de orden, lo único que pensaban era en colaborar para que los alemanes no pensaran mal de ellos, lo mismo que hacían los judíos holandeses en el caso de Ana Frank. El denunciante, el delator, el «chivato», se da en situaciones dispares en las que no es necesaria la existencia de peligro para él y los suyos. Durante la guerra fría, el clima existente en países como la entonces Alemania del Este, la del socialismo real, vivía bajo un régimen de terror, donde todo comportamiento era sospechoso de atentar contra el régimen político imperante. Y nuestra querida España durante la Dictadura de Franco, en la que ya no había guerra pero la sagacidad de Franco y sus seguidores, veía «rojos» por todas partes, era consciente de no haber limpiado bien de raíces comunistas el suelo sagrado de nuestra «patria», mancillado para siempre por esa «generación de comunistas» (recordemos que generación viene de gen, por ello el eximio psicópata Vallejo Nájera padre, psiquiatra de Franco, se enfangó en desarrollar la tarea de encontrar la existencia de «genes comunistas» entre los rojos que Franco no había asesinado todavía, porque creía que la semilla del comunismo, se transmitía entre las generaciones, con la única finalidad de causar el mal.

Sí, también y mucha, la cantidad de delaciones, chivateos, denuncias de todo tipo, paras las que el régimen aquel, tan nuestro como la peseta, contaba con un ejército de chivatos, en las mismas fincas de viviendas por pisos, entre los vecinos, porteros, serenos y voluntarios entusiastas colaboradores desinteresados que se fijaban en los modos de vestir de las personas. Un rojo, nunca llevaba sombrero, por ejemplo, lo cual podía despertar las sospechas de los buenos ojos avizores. Y claro es, todo acababa en las comisarías de policía de las ciudades y en los también nuestros, «cuartelillos» de nuestra encomiable Guardia Civil sublime guardiana de nuestras esencias patrias, en el medio rural, válida para todo tiempo.

De lo escrito se puede extraer que el chivato es, aparte de una lacra execrable de cualquier sociedad, un ser que se hace o que nace así? Siempre las circunstancias pueden ser determinantes y de ellas las que se vean empujadas por el miedo, que lleva a las personas a verse obligadas a hacer demostraciones constantes de gestos para «que los otros vean en mí, que no soy como los demás». Desde luego, aquellos niños del lanzamiento de tizas en clase, no entran en esta clasificación. Es seguro que en un futuro no lejano, aparezcan nuevos acontecimientos sobre la triste historia de esta joven heroína muy a su pesar.

Que regrese o se quede allí?

Algunos periódicos de los que nunca mienten, aseguran que más de la mitad de los españoles desean que el ex rey Juan Carlos de Borbón, regrese a España. Para que viva en su país, para ser juzgado aquí por los delitos que ha cometido…? Eso no queda claro. Lo que queda más claro y no admite disyuntivas es la opinión de los que no quieren que vuelva. Claro que si uno lo piensa, resulta que cabe también la disyuntiva en este caso. No quieren que vuelva como forma de castigo por sus mentiras o, por miedo a que no ocurra nada, que al final se quede sin ser juzgado o que se decida juzgarle y le toque arrostrar la condena que le caiga.

En un artículo del catedrático de Ciencia Política Antonio Elorza, de esos que suele acostumbrar ofrecernos para que nos rompamos los cuernos tratando de conocer los lugares y nombres propios que cita, la parte críptica de su relato, destaca del «emérito» su característica arrogancia, muy propia de un rey, algo lejano de cualquier atisbo de sencillez para la que no fue educado, lo que le conduce en la actualidad a no comprender nada de lo que está ocurriendo a su alrededor, ni del por qué de la incomprensión de los españoles, cuantos sean hacia sus fechorías, que no son tales, sino cosa de reyes tal y cómo se les educa. Pensemos que a este señor se le formó bajo los auspicios de Franco, un golpista y enemigo de los españoles a los que persiguió durante y después de una guerra sanguinaria, con la única finalidad de aniquilarlos, especialmente aquellos que habían sido los causantes del derrocamiento de la monarquía de Alfonso XIII, por cierto un golpista que apoyó el golpe de Estado de Primo de Rivera, violando la Constitución de 1876 a quien posteriormente pidió que ya se podía restablecer de nuevo el orden constitucional, como si nada hubiera ocurrido y que, para garantizarlo quedaba él, Alfonso XIII, un rey «constitucional», dijo el muy imbécil.

El artículo de Elorza, cita a Luis XVI, como ejemplo de rey que habiendo sido acusado de traición por estar negociando a la vez con miembros de la Asamblea revolucionaria francesa y con las monarquías extranjeras, Austria y Prusia dispuestas a restaurar en Francia la monarquía absolutista con Luis en el trono, errores que le costaron la cabeza a él y a su mujer Maria Antonieta.

En el caso del ciudadano Juan Carlos de Borbón, existe una cláusula constitucional, que concede al rey la no – responsabilidad «sólo hasta su abdicación». A partir de ahí, Elorza penetra en ese mundo obscuro de lo críptico al que es aficionado, agregando que ese límite señalado en su abdicación, donde acaba su no responsabilidad, es el «mismo espíritu que la Constitución francesa de 1791, otorgó a la inviolabilidad política de Luis XVI, borrando la huida de Varennes», una huida que se había producido el 20 de junio de 1791. Si el señor Elorza piensa que los lectores de prensa conocemos todo lo que él quiere dar a entender, creo que se equivoca.

En nuestra historia abundan los casos de reyes traidores, no olvidemos al peor de todos ellos, otro Borbón, cruel y sanguinario, Fernando VII, quien después de haber jurado la Constitución de 1812, no sólo la abolió sino que persiguió y ahorcó a todos los liberales que pudo. Pero los madrileños siempre generosos con sus déspotas, no solo lo aclamaron a su regreso de Francia (el Deseado) sino que el monumento de la Puerta de Toledo, da muestra del fervor que el pueblo le ofreci´o.

Pero estamos hablando del presente, de hechos cometidos por Juan Carlos, que siguen ahí, plenamente vigentes sin ser inocente por ninguno de ellos. Cuando pidió perdón a los ciudadanos por lo de Botsuana, diciendo aquello de que no volvería a ocurrir, es evidente que se refería exclusivamente a la cacería de elefantes indefensos en Africa, luego siguió con su guión, corrupciones millonarias, de las que todos los días florece alguna, etc., mintió abiertamente a los ciudadanos, es decir, chulería real borbónica y es esta la que le impide comprender el por qué se cuestiona su vuelta a España, por qué tanto alboroto a su alrededor. El no lo capta. Pues sí señor porque es Vd. mentiroso, traidor y putero y preferimos no volverle a ver el pelo. Y por favor, esa foto en la que lleva días apareciendo con gesto triste y descolocado en medio de dos individuos influyentes en la grada de un torneo deportivo, que la retiren ya. No estamos para conmovernos por las desgracias del «emérito», en todo caso si pedir para este ciudadano, una reeducación rica en valores democráticos.

Talleyrand y De Gaulle, vencedores en la derrota

Héroes y mitos son dos elementos indispensables en cualquier hecho histórico. No digamos en la construcción de la Nación. El siglo XIX se nutrió de ambos para dar sentido al proyecto político. Italia, Alemania, como dos ejemplos que destacan sobremanera, están impregnados de ellos.

La Francia moderna no se explica sin la Resistencia, como relato fundacional que sirvió primero para reconciliar a los franceses después de cuatro años de ocupación y de colaboración con la Alemania de Hitler durante la II Guerra Mundial genio político y militar del general Charles De Gaulle, para colocar a un país que había sido derrotado entre las potencias vencedoras. Todos los países tienen su memoria, su pasado, que cuando se ha digerido mal, tiende a regresar una y otra vez. En Francia, “un pasado que nunca acaba de pasar, porque es presente” famosa frase del novelista sureño William Faulkner, cuando se refiere a la guerra de Secesión en EEUU, pues en Francia eso ocurre, está ocurriendo con el régimen de Vichy, la Francia liderada por el héroe de Verdun, en la I Guerra Mundial, el mariscal Petain quien contando con un amplio apoyo de los franceses, puso en marcha una política de colaboración con el ocupante alemán y participó en la persecución y deportación de los judíos a los campos de exterminio alemanes.

Fue De Gaulle quien inició lo que luego se conocería como el mito de la Resistencia en 1944. En un discurso en el Ayuntamiento de Paris, hablaba de la liberación de la ciudad por ella misma y por su pueblo, con el concurso de los ejércitos de Francia, “de la Francia eterna”. Olvidados quedaban los apoyos de EEUU y Reino Unido, auténticos artífices de la liberación de Francia y vencedores de Alemania. El mito que De Gaulle estaba construyendo no los necesitaba para eso, como tampoco a los republicanos españoles “que fueron olvidados en los libros de Historia”, “y ahora volved a vuestra casa republicanos españoles”, se les dijo. Pero el mito se consolidó y alimentó la idea según la cual los franceses se habían tragado el cuento y tras un breve período de “ajuste de cuentas”, habían pasado página y enterrado los años obscuros en un “amnesia colectiva”. Así, hasta llegar a la generación de 1968 que empezó a mirar de frente al pasado. Aparecieron documentales, como el de Marcel Ophüls, que retrataba una sociedad anestesiada excepto raras excepciones. Francia se había fabricado una leyenda: un país de resistentes, donde sólo habría sido un país de apáticos y colaboracionistas.

Hay un libro de François Azouvi quien dice que no se escondió nada a los franceses en los “25 años posteriores a la guerra”. Todo se dijo en novelas y películas: la colaboración, Vichy, la deportación… La generación de los setenta cuando tomó el poder cultural, intelectual comenzó a hacer preguntas a sus padres qué habían hecho durante la guerra y se fabricó una mala conciencia naciendo así la idea de que, tras la guerra se habría creado el mito: toda Francia había sido resistente y después gracias al mito

 Vichy apenas existió. Hasta un presidente de la República, Jacques Chirac en 1995 admitió la responsabilidad de Francia en sus crímenes entre 1940 y 1944. Ahora es otro el trauma histórico, la guerra de Argelia entre 1954 y 1962.

Y es que nada pasa definitivamente, todo vuelve. Es el “síndrome de Vichy” Hay algún líder de la ultraderecha que reivindica a Petain, que protegió a los judíos franceses y sugiere que, Petain y De Gaulle, en el fondo no eran tan distintos, porque se repartieron los papeles, según la teoría de “la espada y el escudo”: el primero protegía a los franceses de los alemanes y el segundo los combatía, “un discurso falsificado que nadie puede tomarse en serio” añade el historiador Azouvi.

 Hubo otro francés famoso que puso a su país en un lugar preeminente en Europa después de haber sido derrotado. Acabó haciendo lo mismo que el general haría más tarde. En 1815, se celebró el Congreso de Viena, en el que se reunieron todas las potencias que habían combatido a Napoleón con la intención de reordenar el mapa que el corso había puesto patas arriba hasta que fue finalmente derrotado en Waterloo. Habían vencido a Napoleón pero también habían vencido a Francia, no se olvide este detalle. En buena lógica, en Viena no debería haber sitio para Francia para negociar nada, sin embargo, allí se presentó un auténtico genio político llamado Talleyrand, Charles – Maurice de Talleyrand, Presidente del Consejo de Ministros de Francia, obispo, diplomático y estadista, siempre en lo alto del poder político.  En Viena, durante el Congreso alegó que si bien había servido a Napoleón desde antes de ser éste consagrado como emperador de los franceses por el Papa Pío VII, en la catedral de Notre-Dame el 2 de diciembre de 1804, y había aceptado los principios de la Revolución habiendo representado al estado eclesiástico en los Estados Generales que había convocado Luis XVI, incluso habiendo sido el artífice de la nacionalización de todos los bienes de la Iglesia en Francia, también contribuyó a restaurar en sus tronos a todos los Borbones derrotados por el emperador, porque según su criterio, Francia no había sido derrotada, el derrotado había sido Napoleón contra quien el propio Talleyrand había conspirado con ayuda de Fouché, el que fuera ministro de Interior.

Desde ahí, se dedicó a la diplomacia, dentro y fuera del país, con una gran habilidad y capacidad de supervivencia bajo diferentes regímenes políticos. Abandonó Francia cuando la revolución se radicalizó con Robespierre (1792-94) refugiándose en Inglaterra (¿donde pasó la guerra el general De Gaulle?) consolidando entonces una visión de la política exterior francesa guiada por la idea del restablecimiento de relaciones amistosas con Gran Bretaña. Cuando el régimen radical es derrocado por el golpe de Estado del Directorio, Talleyrand regresa a Francia y sirve como ministro de Asuntos Exteriores (1797-99).

El acceso al poder de Napoleón no lo apartó del cargo, en el que permanecería como uno de los grandes dignatarios del Consulado y del Imperio.

Desempeñó un papel destacado en la pacificación que marcó los primeros años del período napoleónico tanto en la paz exterior -negoció Tratados con los austríacos y con los británicos como en la paz interior tratando de suavizar la persecución de católicos y monárquicos y colaboró en la redacción de un Concordato con el Vaticano.

No obstante, fue distanciándose gradualmente del Emperador por la actitud expansionista y agresiva de este contra Austria y Gran Bretaña. Había colaborado con Napoleón en tareas diplomáticas como la Conferencia de Erfurt, en la que los monarcas europeos acordaron un nuevo orden que reconocía la hegemonía francesa (1808). Ya entonces, Talleyrand conspiraba en secreto con Fouché haciendo un doble juego aconsejando al zar Alejandro I de Rusia sobre estas negociaciones.

            Cuando los ejércitos aliados derrotaron a Napoleón en 1814, Talleyrand contribuyó a restaurar a los Borbones en el trono y, por ello, formó parte de su gobierno provisional como primer ministro (1815) hasta el regreso de Luis XVIII y luego como ministro de Asuntos exteriores. Aprovechó este momento para recabar y ocultar toda la correspondencia que había mantenido con el Emperador. Desde su cargo de Ministro de Asuntos Exteriores, el “diablo cojuelo” -apodado así por su cojera- representó a Francia en el Congreso de Viena (1815) que diseñó un equilibrio europeo, consiguiendo que la derrota militar de Francia no se tradujera en un castigo diplomático demasiado severo ni gravoso.  Sin embargo, el futuro de Talleyrand no fue tan beneficioso, ya que Carlos X le dejó de lado cuando llegó a monarca (1824-1830) y los ultra realistas no le perdonaban su compromiso con la Revolución.  Siguió perteneciendo a la Cámara de los Pares y participó en la oposición liberal frente al absolutismo de Carlos X y apoyó la Revolución de 1830 que llevó al trono a Luis Felipe de Orleans, colaborando con el nuevo régimen constitucional como embajador en Londres hasta 1834.

De Talleyrand dirá Ernest Renan, que era un hombre capaz de engañar a todo el mundo incluso al Cielo, cuando poco antes de morir eligió hacerlo dentro de la Iglesia. 

Talleyrand y De Gaulle, dos grandes hombres para su país, auténticos patriotas e inteligentes estrategas, en la línea de los grandes de la política francesa en la tradición de Richelieu o Mazarino, pero sobre todo, dos auténticos embusteros.

Existe el error judicial?

El exdiputado del Congreso de los Diputados, Alberto Rodriguez, que fue despojado de su cargo por una sentencia del Supremo, se ha lamentado sobre todo porque los 64.000 canarios que le votaron se hayan quedado sin representación ni voz en el Congreso. También, de que su partido Unidas Podemos, le abandonase, sin prestarle un mínimo de apoyo, ni siquiera de la todopoderosa Irene Montero, tan solidaria ella con otras cosas.

La Sentencia de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, basada en la «inexistencia» de pruebas objetivas, se dictó tras haberse reactivado el caso a raiz de la aparición en el Congreso del diputado canario, siendo el Presidente de esa Sala del Alto Tribunal, el señor Marchena, quien «sugirió sin sugerir», a la Presidenta del Congreso que la sentencia que condenaba a Rodriguez, debía cumplirse. El señor Marchena, utilizaba los mismos métodos de los que se valió durante el Process catalán: sugerir sin ser una sugerencia, para él significa mandato, orden. Y así lo tomó Meritxell Batet, cumpliendo lo ordenado aun a sabiendas de lo injusto de una sentencia dictada sin pruebas del hecho delictivo, sólo el testimonio del policía supuestamente agredido. Sabido es que en España la presunción de inocencia tiene sus límites cuando está por medio la palabra de la policía que tiene, en sí misma, valor probatorio, sin pruebas objetivas: testigos, sobre todo. En el caso «Alberto Rodriguez», se le privaba del derecho a la presunción de inocencia, lo que se conoce como «in dubio pro reo«, simplemente porque el tribunal no tenía duda de la culpabilidad de Rodriguez. Con todo ello, es muy atrevido pensar si no estaríamos ante un error judicial o peor aun, ante una prevaricación como un castillo? A nadie se le ha pasado por la mente que, estando de por medio el señor Marchena, quepa la existencia de un error, su infalibilidad es como mínimo similar a la del papa.

Sin embargo, errores judiciales en España, los ha habido, recordemos el caso de Dolores Vázquez, acusada de la muerte de Rocío Wanninkhof hace más de veinte años. El tema ahora está de actualidad, se está pasando en teles. El Tribunal la condenó a cárcel por asesinato, (primera metedura de pata del tribunal: el asesinato existe cuando existe la voluntad de matar) Aquel proceso estaba lleno de irregularidades, y se basaba en los testimonios de la Guardia Civil, obtenidos no sabemos cómo, los medios de comunicación, teles y reporteros, el «pueblo soberano» bien cargado de odio contra una mujer que mantenía relaciones íntimas con la madre de la víctima que además era la principal acusadora además de ser lesbiana, algo que entonces estaba muy mal visto y servía para agravar aún más. Todo ello, constituía un magma, imposible de detener, como el del volcán.

En este y en otros casos también se habló de error judicial. Recordemos el Crimen de Cuenca, un hecho de 1913. La madre de un desaparecido del pueblo acusa a dos vecinos de la localidad de haber matado a su hijo con el fin de robarle. Hay un juicio en el que los acusados son exonerados por falta de pruebas (ya en esa época eran necesarias) Sin embargo, el caso se reabre al haber un cambio en el juzgado, ha aparecido otro titular. Vuelta a detener a los sospechosos quienes, tras ser torturados por la Guardia Civil, (la GC tenía en la época, la costumbre de persuadir a los detenidos mediante la práctica de la tortura forzándoles a firmar sobre un papel en blanco en el que posteriormente, se escribía una «confesión»). Casi veinte años después, de manera accidental, aparece la «supuesta víctima» vecina de un pueblo cercano. Descubierto el pastel, los condenados son liberados tras haber pasado trece años en prisión. Disculpas, petición de perdón institucional, indemnización para compensar el «error» etc., nada de eso se dio. Nadie reconoció el error. Claro es, estábamos ya en plena Dictadura de Primo de Rivera.

Y es que, como dice Leonardo Sciascia, experto en literatura judicial, «no existe el error judicial» haciendo una comparación con el proceso de transustanciación que se realiza en la misa católica, por la cual el vino se convierte en sangre de Cristo, o es al revés? Sciascia se remonta para resolver ese enredo judicial al caso de la muerte por justicia de Jean Calas en 1762, que Voltaire relata en su «Tratado sobre la tolerancia». Lo que ocurrió en esa época en la que lo religioso gozaba de un gran predicamento en Francia, fue que en una familia de hugonotes calvinistas de Toulouse, uno de los hermanos de entre siete que tiene la familia Calas, decide renunciar a la religión protestante, que toda la familia practicaba y convertirse al catolicismo. Otro de los hijos Marco Antonio, con dificultades para entrar en los negocios del padre y no habiendo conseguido su certificado de catolicidad, decidió acabar con su vida. Todo ello, dentro de un entorno católico, en el que el padre Juan Calas, era reconocido por todos los del pueblo así como toda la familia como gente muy digna. Un día Marco Antonio es hallado colgado por el cuello de una de las puertas de las cuadras. Tras las escenas de dolor de los padres, aquel pueblo supersticioso e indignado, miraba como monstruos a los que no profesaban su misma religión. Un fanático del populacho gritó que Jean Calas había asesinado a su propio hijo, un grito que fue poco a poco repetido de manera unánime, añadiendo que el muerto iba a abjurar de la religión protestante para pasarse a la católica y que su familia había asesinado a su propio hijo para impedirle dar ese paso. Nadie dudaba de ello, sobre todo porque estaban persuadidos de que, entre los protestantes, los padres deben asesinar a los hijos que quieran convertirse. Sólo añadir que, en un caso como este en una época de fanatismo religioso, y pese a que una mayoría de jueces no encontraban pruebas para condenar a la familia, en la que además de Juan Calas, estaban su esposa y un amigo accidental como cómplices, consideraron que la religión engañada servía de prueba. Sólo por un voto de diferencia entre los trece jueces, se resolvió el proceso en el que al final sólo se condenó al padre a expirar en el potro. Convencidos estaban los jueces de que aquel débil anciano confesaría su crimen ante el tormento, lo que no se produjo y sí, la confusión entre los jueces, ya que aun quedaban otros condenados. Qué hacer con ellos? Se intentó convencer de que debían abjurar de su religión, y a que jurasen cumplir todos los deberes del catolicismo, las hijas, encerradas en un convento, la madre, envuelta en las desgracias de su marido, hijos e hijas, conmovió a algunas personas que la convencieron a que acudiese a Paris a pedir clemencia al rey. Se asombró al ver tan buen recibimiento, ella inglesa y pudo ver que en la capital, la razón podía más que el fanatismo.

«Sin embargo aquella familia tuvo algunos enemigos aun porque se trataba de religión» dice Voltaire» Y algunos decían que valía más dejar ejecutar a un calvinista, que exponer a ocho magistrados del Languedoc a que confesasen que se habían equivocado. Se dijo que la familia Calas debía ser inmolada en honor de la magistratura. En ningún momento se pensaba que el honor de los jueces, como el del resto de los hombres, estriba principalmente en reparar sus faltas. En Francia no se cree que el papa, con sus cardenales, sea infalible; lo mismo podía creerse que ocho jueces de Toulouse tampoco lo fuesen.

Joyeuse anniversaire !!

 Feliz aniversario del final de los asesinatos de ETA, diez años sin matar a nadie, estupendo. Pero el canalla-encubridor Otegi, el que denominaba «conflicto» a la causa de los asesinatos de ETA. Decía, que el conflicto existía entre Euskalerria , «su patria» y el Estado y que la dureza de éste, hacía casi imposible llegar a entenderse.

Ahora, dice que aquello no debía de haber ocurrido, que siente el dolor de las víctimas de ETA. Por una vez este siniestro personaje, Arnaldo Otegi, achaca a ETA la muerte de las víctimas. Pero ni en broma osa referirse a aquel método como algo propio de criminales perturbados, fascistas y totalitarios, por emplear ese sistema como método de resolución del «conflicto», ni tampoco a ETA como una banda de criminales. Y fue cuando ETA tuvo todo en su contra, no sólo a la policía sino a gran parte del pueblo vasco, cuando les entró la luz en sus cabezas criminales, cuando decidieron rendirse al ver que no llegaban a ninguna parte. De nada de esto ha hablado el hipócrita de Arnaldo Otegi. Con solo haber reconocido que era una manera salvaje de resolver el problema que tenía el pueblo vasco, habría bastado para que hubiéramos creido en su sinceridad. Nadie debería de exigir a ese bellaco, que pida perdón, el perdón es exigible solamente cuando se ha faltado a unos principios o creencias ofendidas, nunca por haber asesinado a sangre fría a un ser humano. «Oigan todos, quiero que sepan que me arrepiento de haberle puesto aquel paquete bomba al político aquel debajo de su coche, que le arrebató su pierna, de verdad que lo siento», me perdona Vd? Sí, hombre, pues claro, todos nos equivocamos, de sabios es rectificar. 

Y miren Vds. tontos de capirote, nos comportábamos así porque estábamos convencidos de que Dios lo comprendería, (estamos refiriéndonos a gente muy piadosa, creyentes de pura cepa). Y ahora el tal Otegi, con un cinismo escalofriante, sin usar una sola palabra en contra de ETA y sus crímenes, se permite un sarcasmo odioso, los «presupuestos del Estado canalla», que  hay que firmarlos, pues claro oye, y que nos saquen de las cárceles a toda la basura que tenemos allí.

Es de esperar que el Gobierno no accederá a ello, en caso de que Bildu, se lo pida, si bien es cierto que hasta ahora esa organización se ha limitado a trabajar en los asuntos del Parlamento y es de desear que así continúen. Por ello, hay que pedir al «corre ve y dile», el portador de los mensajes de ETA, Arnaldo Otegi, se calle, y no se le vuelva a ver la cara para no desprestigiarse más a sí mismo.

Un nuevo odio

Se puede decir que asistimos a una nueva versión del odio contra personas de otros colectivos distintos a los nuestros? O estamos ante el mismo odio de siempre, que se manifiesta de otra manera?

Históricamente ha sido la religión la fuerza motivadora de los sentimientos de odio hacia otros, recordemos las guerras de religión del siglo XVI en Francia donde se quemaba a personas en defensa de unas creencias religiosas contrarias. Las persecuciones en nuestra península a los conversos, moros o judíos, de quienes se recelaba y no daban confianza. Las hogueras estaban disponibles para reconducir las desviaciones en las costumbres de la población. Los ejemplos de persecución son innumerables a lo largo de la historia. En la España de los reyes Austrias, se culminó por fin con la total expulsión de los últimos restos de moriscos y judíos.

Otras veces el motivo no era religioso, aun en el caso de los judíos en la Alemania del III Reich, precisamente un pais donde la población judía era la más numerosa de Europa, prueba palpable de lo bien integrados que los judíos estaban, tal como reconocía el escritor Stefan Zweig en sus escritos. Sin embargo, ocurría algo que bien podía alertar a los «vigilantes» del orden establecido. Eran muy numerosos, ocupaban los más prestigiosos puestos de la sociedad, su nivel de vida era creciente, y no se ocultaban, eran alemanes y austríacos pudientes pero judíos. Sobre todo, eran diferentes y eso era grave en una época en la que la tolerancia no destacaba en una sociedad en la que el autoritarismo estaba más que asentado.

Lo que está pasando en la actualidad puede que tenga algo que ver con el miedo que tenía Hitler: a los judíos que estaban tan bien integrados en los paises germánicos donde se había perdido la guerra; miedo también al comunismo cuyo crecimiento también era motivo de temor. A los actuales perseguidores de homosexuales y otros grupos del colectivo HGLTB, puede que también sea el miedo quien les guía. Los homosexuales empezaron a salir del armario de manera tímida al principio y cada vez más decidida. Pasear por la calle cogidos de la mano, dos hombres o dos mujeres, no es bien recibido por esos «perseguidores» que, puede que muchos también lo harían pero el miedo les atenaza. Sí, los «presuntos» machitos, vigilantes de la ortodoxia sexual, pueden estar más asustados que los que caminan cogidos de la mano, temerosos de recibir a la vuelta de una esquina, una paliza y que les graben en el culo alguna palabra para la que no se encontró mejor soporte publicitario.

En cualquier caso, debemos rechazar estos comportamientos homófobos, no reirlos como algo anecdótico, no tener una actitud de apaciguamiento hacia los perseguidores como la que mostraron ante Hitler los del Pacto de Munich y pensar sobre todo que, dentro de algún tiempo se verá como lo más natural del mundo que dos tíos o dos tías se besen en los morros donde les de la gana, sin temor al qué dirán sobre todo, sin temor a que los maten.

EEUU y su necesidad de guerras

Cuando EEUU se vio forzado a firmar la Paz de Paris en 1975, que ponía fin a la guerra de Vietnam, no era la primera vez que sus ejércitos intervenían en Asia, ya lo había hecho en los años 50 en Corea. El enemigo no era el pueblo coreano ni el vietnamita, era el comunismo, el gran enemigo durante la guerra fría que tuvieron los estadounidenses. En ninguna de ambas guerras de invasión, los EEUU consiguieron la victoria, por el contrario el precio que pagaron fue altísimo en vidas humanas sobre todo en Vietnam, y al final tuvieron que firmar armisticio con Corea y paz con Vietnam. Es de suponer que en EEUU, tras el desastre bélico que provocaron, acabarían hartos de Asia y los comunistas.

El supuesto papel de gendarme universal que EEUU asumió, le forzó después a nuevas intervenciones, siempre con el apoyo y las presiones de los grandes imperios industriales de armamento que, ante largos periodos de paz y por tanto de ausencia de guerras, empiezan a sentir una especie de «síndrome de abstinencia bélica», el «mono» que se dice en el mundo de las drogas además de la necesidad de dar salida a su producción de armamento.

Creo que hasta 1990, cuando se produce la invasión y ocupación de Kuwait en el Golfo Pérsico por parte de Iraq, los norteamericanos no habían vuelto a tener que ocuparse de la resolución de un nuevo problema internacional, exceptuando l ridícula invasión de la isla de Granada en el Caribe por aquello de tener siempre tranquilo «el patio trasero» que dicen los de USA. En el caso de Kuwait se trataba de preservar el tránsito del petróleo desde sus fuentes de producción hasta los consumidores occidentales. Aquello se resolvió con una invasión de corta duración con el inicio de una nueva nomenclatura para las operaciones militares, en este caso creo recordar que se llamaba «Tormenta del desierto». Sadam Huseim, presidente de Iraq, se había atrevido a plantar cara al poderoso «Big brother», que resolvió el asunto en poco tiempo, un tirón de orejas al díscolo Huseim y restituido en el mando de su pais. Se acababa de producir la entrada de los USA en el mundo islámico, atrás quedaban los comunistas, ya no enemigos y bastante debilitados tras la desmembración de la URSS, los comunistas pasaron a la reserva como objetivos militares teniendo como tenían, trabajo por doquier dentro de sus fronteras.

Pero en Iraq, Husein que había sido un buen chico para Occidente hasta lo de Kuwait, empezó a hacer el gamberro con sus pueblo y de pronto, Occidente se dio cuenta que estaba siendo un dictador, qué horror, un dictador en la antigua Mesopotamia, era algo que Occidente no podía permitir (y en las demás ocasiones, qué?) y se empezó a tejer la madeja de los derechos humanos en Iraq, que no se respetaban, qué pena, tuvimos a Husein cogido por los c. cuando lo de Kuwait y lo dejamos escapar, se lamentaban los de USA y sus adláteres de Occidente, por lo cual empezaron a idear otra farra, esta vez en la antigua Mesopotamia. Y a por ellos oé!!

Así, en el 2003, con la excusa esta vez que Husein tenía «armas de destrucción masiva» (ADM) se montó una coalición en la que esta vez, intervendría «la Gran España», hartos ya en la península de no mover un cañon desde «la conquista de Perejil» y nuestro Cid Campeador moderno, «el gran Aznar», poniendo los pies sobre la mesa del despacho oval, se unió a Bush y Blair y a por ellos. La guerra de invasión de la coalición, duró hasta 2011, se derrocó y ejecutó al dictador, se desestabilizo al pais además de arrasarlo y donde había habido estabilidad, nació y se desarrolló un deseo de revancha hacia los que habían violado el pais, por parte de los primeros movimientos yihadistas. Por cierto, armas de destrucción masiva, ni una, era todo falso, se había utilizado esa disculpa para convencer a los gobiernos de los paises aliados a que interviniesen junto a EEUU para invadir Iraq y restablecer la democracia.

El caso de Siria es diferente en cuanto a la participación de los de USA. La guerra allí, comenzó como un movimiento de protesta en marzo de 2011, en el marco de la Primavera Árabe, como movimiento de protesta al régimen de Bashar Al Asad. Posteriormente se organizó un Ejército Sirio Libre (ESL), con civiles y desertoras del ejército que se oponían al régimen de Asad. Esta rebelión armada contó con el apoyo de Occidente, Turquia y paises árabes. Los rebeldes conquistaron importantes enclaves como Homs y Alepo. La dureza de Asad contra su pueblo, le llevó a utilizar barriles de explosivos contra los enclaves rebeldes. En abril de 2013, el movimiento islamista chiita libanés Hezbolá reconoció estar apoyando al régimen de Asad. También los chiitas de Irán, ayudaba financiera y militarmente a Asad.

La guerra en Siria, presentaba todos los ingredientes de un enfrentamiento entre distintas facciones del Islam, como tantas otras veces. Mientras EEUU acusó al régimen de Asad de haber utilizado armamento químico en dos zonas rebeldes cerca de Damasco, pero el gobierno de Asad, lo negó. Para Barack Obama, el uso de armas químicas constituían una de las líneas rojas que justificarían su intervención, pero a última hora renunció a bombardeos de represalia y selló con Rusia un acuerdo para desmantelar el arsenal químico sirio.

Mientras, en 2014, el grupo yihadista Estado Islámico (EI) proclamó un «califato» en los territorios conquistados en Siria e Iraq. Una coalición internacional dirigida por EEUU lanzó los primeros bombardeos aéreos contra EI en Siria. También ha entrado en liza la milicia kurda que apoyan a las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS).

También le llegó el turno a Rusia, en 2015 emprende una campaña de bombardeos aéreos en apoyo del régimen de Al Asad frente a rebeldes y Yihadistas, un apoyo decisivo que sirvió para expulsar a la guerrilla de Alepo y de algunos barrios de Damasco .

Nuevos protagonistas en esta guerra, caso de Donald Trump, en respuesta al uso de gas sarín imputado al régimen sirio, ordenando el bombardeo de alguna base aérea. Y nuevos paises se unen a EEUU, Francia y Reino Unido, que realizan bombardeos conjunto de represalia contra posiciones militares del gobierno sirio en reacción a un ataque químico cerca de Damasco. A finales de 2019, será Turquía quien aprovechando la retirada de EEUU, lanza una ofensiva para alejar de su frontera a las YPG, milicias kurdas que EEUU apoya y Turquía combate, tomando así el control de esa zona junto a su frontera.

En diciembre de 2019, el gobierno sirio, apoyado por Rusia lanza una nueva ofensiva contra el último gran bastión de yihadistas y rebeldes. Un alto el fuego se logra gracias a Ankara y Moscú después de meses de enfrentamientos y bombardeos que provocaron una gran catástrofe humanitaria.

En que momento EEUU, decidió no volver a intervenir en guerras tan costosas como en las que había participado anteriormente habiéndolas perdido todas? Ni los varios millones de desplazados en Siria hacia paises limítrofes, ni el más de medio millon de muertos en el pais, ni los métodos empleados por Al Asad, obsesionado con mantenerse en el poder, con utilización de la química contra su pueblo, que en el caso de Husein había justificado la invasión de Iraq y el derrocamiento del dictador, ni por nada de nada movió a EEUU a enfrascarse en una guerra en la que, además se había de encontrar con su rival histórico de toda la vida, Rusia y con Turquia, de la OTAN, y además en un pais que no tiene petróleo….

Otras necesidades tenía EEUU durante el período de duración de la guerra en Siria, que pasaban por sus tareas de «venganza justiciera». Nos referimos a Afganistán, algo lejos del teatro de Oriente Medio. Allí, según habían comunicado los augures del Pentágono, la CIA o vaya Vd. a saber, en ese país de montañas y no sé si algo más, se escondía Osama Bin Laden, famoso personaje árabe de pura cepa (había nacido en Arabia) a quien habían endilgado la autoría, supongamos que intelectual, de haber ideado el derribo y destrucción del Trade World Center en el 11 de septiembre de 2001, por lo que la máquina reparadora de agravios debía engrasarse y ponerse a punto para una nueva hazaña, para atrapar al terrorista yihadista que había fundado la organización terrorista Al Qaeda. Fueron años de incesante búsqueda de un paradero desconocido. Las sospechas de que estuviera en Pakistán, dieron su fruto hasta su localización, donde una operación militar contra él, acabaron con su vida el 2 de mayo de 2011.

En Afganistan, hubo una invasión que enfrentó al Emirato Islámico de Afganistan, gobernado por los talibanes, que fueron derribados tras lo que se produjo otro enfrentamiento entre los insurgentes talibanes y una coalición internacional liderada por los USA por el control del territorio afgano y que continuó como Guerra de Afganistan (2015-presente). la invasión comenzó en octubre de 2001, «Libertad duradera» liderada por USA y UK, y fue como respuesta a los atentados del 2001 de los que USA culpó a Osama Bin Laden. Afganistán, ha sido como se ha podido ver, otro de los grandes fracasos bélicos de los USA, y de más calibre si se recuerda que los talibán fueron una creación «made in USA», formados y adiestrados para combatir a la antigua URSS (de nuevo el enemigo comunista), cuando los soviéticos tenían ocupado el pais en la década de los 70 (naturalmente que del siglo XX, de cual si no?) Fueron veinte los años que los norteamericanos permanecieron en Afganistán, con varios presidentes USA en el cargo, y al final, el último en llegar decide abandonar ese pais al que llegaron con unos fines que han dejado muchas dudas en el aire. Como se decía antes en los pueblos: «Para este caminar no hacían falta las alforjas» Sería bueno decirles a los norteamericanos que olvidasen Asia por un tiempo, pues nunca les fue bien, al menos a su ejército.