Marruecos siempre está ahí

Marruecos es un vecino, no un amigo, nunca ha sido la amistad el nexo entre ambos vecinos, como casi siempre ocurre entre los vecinos de una casa, de un edificio urbano donde las reuniones de comunidad, en muchos casos acaban como el rosario de la aurora ( confieso que desconozco lo de ese rosario, pero se le suele citar cuando las cosas se complican). Por esto, lo de oir a la ministra de exteriores hablar de “amigos”, España y Marruecos, uno siente vértigo como mínimo porque nunca lo han sido. Los amigos, suelen ser elegidos, los elegimos nosotros y nos eligen ellos, algo que no se da entre vecinos, que nos son impuestos, por cercanía geográfica, como en este caso o porque no depende de nosotros poder hacer una selección del tipo de personas que uno querría en su casa, en su edificio urbano. Incluso los de dentro de tu propia vivienda, la familia de uno, tampoco ha sido elegida, no ha habido selección, con lo cual vecinos y familia, quedan circunscritos al ámbito de lo impuesto y así van las cosas entre familias y entre vecinos.

Ante esta coyuntura qué hacer, que diría el teórico. No podemos elegir, eso sería hacer selección artificial, como la que hace el agricultor al elegir sus mejores semillas para la siguiente cosecha desechando las malas. Una selección natural, sería acercarnos a Darwin, pero no creo que sea este el mejor momento para hacerlo. Entonces, los humanos hemos inventado artilugios, no siempre duraderos, pero que sacan de apuro en ocasiones puntuales e, incluso, pueden ser perdurables en el tiempo. Uno es la diplomacia, válida también con los vecinos de tu finca, con el que te moja el techo de tu vivienda por una pérdida de agua y echas mano del seguro para que se ocupe. En la calle, entre vehículos pasa lo mismo, para qué discutir ni enfadarse? También están los seguros. Podríamos hablar de algún tipo de seguro para ocuparse de los daños que pueda haber entre Marruecos y España? Verdaderamente difícil pero hay soluciones pasajeras, tal vez, porque a veces subyace un daño profundo que no se resuelve con tiritas, pero sirve para tener callado al más dolido. Existen las compensaciones.

Puede que Marruecos, entre los más ardientes “dolores” que pueda sentir, esté el de la recuperación de lo que dicen que les pertenece por geografía pura y dura: Ceuta y Melilla. No sirve de nada decirles que España se instaló ahí hace unos 600 años, nada, esos territorios están en Marruecos, dicen ellos, cuando lo cierta es que hace ese tiempo Marruecos no existía como tal. También es verdad que Marruecos está en Africa y no por ello reivindican el continente. También a veces se les ocurre reivindicar Granada, Al Andalus y la Torre del Oro, esto ya por razones históricas. Pero no van por ahí los tiros, por eso me parece desmesurado que el presidente Sánchez hable de la soberanía española de Ceuta y Melilla, nada se ha dicho de eso. Hay que pagar, esto es como un alquiler, dame y no te incordio, eso son las compensaciones.

El otro artilugio util en todos los casos, es la inteligencia, diplomacia e inteligencia han ido siempre inextricablemente unidos. España nunca que yo sepa, ha destacado en sus logros diplomáticos a lo largo de la historia. Desde el Tratado de Utrecht, con los primeros Borbones, perdimos Gibraltar por una pésima gestión diplomática; durante el siglo XIX, empezamos con la “invasión” de España por Napoleón, disfrazada de “camino de rosas” hacia Portugal con el secuestro-mediante engaño de Godoy, de la familia real española, que fue trasladada a Bayona y allí, obligando al titular Carlos IV a una abdicación impuesta en su hijo Fernandito, Sin ánimo de extender las peripecias diplomáticas de España en Europa, trasladémonos al reparto de Marruecos entre Francia y España en 1912, tras la conocida (quien la conozca, que serán pocos, seguro) Crisis de Agadir en 1911, tras la cual hubo negociaciones entre Francia y Alemania, llegando a un entendimiento entre ambos paises. Pero qué pinta Alemania en este lío que se armó? Con más detalles lo explicaré en otra ocasión, sólo diré que la participación de Alemania fue crucial, era el que negociaba con Francia porque los teutones querían una parte en el pastel colonial de Marruecos, a lo que los ingleses, se negaban. Alemania, para presionar se presentó frente al puerto de Agadir, con un buque de guerra, el Panther, para presionar. Y España? España, estaba en la puerta esperando el resultado de las negociaciones, clamando al embajador francés, para que “no olvidase defender los intereses de España” en la negociación. Así, Alemania obtuvo su compensación en lo que luego sería el Camerún y Togo y Marruecos se repartiría entre Francia y España, pero dejando claro que en las negociaciones, el Papel de España, fue mínimo.

De lo que tendría que ocuparse Marruecos, además de buscar el apoyo de USA en asuntos de política exterior, es pedirle a ese aliado que le ayude a terminar con toda la miseria humana que hay en su pais, con la pobreza de su población, con la búsqueda de inversores para Marruecos que redunden en beneficio de esa población que se ve forzada a huir de la miseria y arriesgan su vida en el mar. Y que se olvide por un tiempo de las ofensas causadas por dar hospital al lider saharaui, y de practicar el juego sucio que lleva utilizando desde la “Marcha Verde” en 1975, aprovechando la enfermedad de Franco y la debilidad política que ello suponía para España. Y tampoco debería olvidar Marruecos que mantienen una monarquía incomprensiblemente rica en dinero y bienes, amparada por un régimen nada democrático. No es una muestra de buena vecindad, “empujar” a su población al interior del “pais amigo” sólo con la intención de quitarse el muerto de encima. Marruecos es un pais con un ejército potente, y es un aliado fiel de los USA a cambio de haber reconocido a Israel como Estado y a Jerusalem como la capital de ese Estado, siguiendo así la estela de Trump. Una ciudad siempre respetada para las tres religiones monoteistas, judaismo, islamismo y cristianismo. Marruecos gasta en armamento lo que tendría que utilizar en inversiones económicas y pan para sus “súbditos”, pero sabe elegir mejor a sus amigos, sin que sea necesaria la vecindad y lo hace mejor que lo hizo Aznar cuando ponía los pies encima de la mesa de George W. Busch buscando la gloria imperial para España. Pobre iluso aquel, no es de extrañar que muestre síntomas de demencia.

En busca de un genocidio

Puede alguien pensar que el genocidio puede llegar a ser ese obscuro objeto de deseo para alguien? Impensable, al menos nadie se ha vanagloriado nunca cuando ha sido acusado de ello, de haberlo cometido. La historia está llena de casos por los que se ha acusado a países, gobiernos más bien, de haberlos realizado sobre poblaciones más débiles. Lo han hecho por razones étnicas, religiosas, políticas y seguro que alguna otra que no recuerdo. Razones que siempre han parecido excusas, injustificables siempre, pero excusas a fin de cuentas. La razón principal, a mi entender, es la búsqueda de la eliminación física de una población a la que se teme, a la que se considera peligrosa en el futuro que, incluso podría llegar a convertirse en genocida hacia el sujeto que la está llevando a cabo, por la misma razón que éste: el peligro que significa su pervivencia.

Para los católicos franceses en el siglo XVI, los hugonotes, protestantes calvinistas, suponían un peligro para la Francia católica de entonces, y por ello fueron perseguidos por todo el país, con el apoyo instigador de la madre del rey Catalina de Médici, con lo que se inició el asesinato en masa de hugonotes, desde su primet día, la noche de San Barlolomé de 1572.

Durante la Primera Guerra mundial, en 1915, se produjo el genocidio turco contra el pueblo armenio, que los turcos siguen negando. Fue un asesinatos planificado a cerca de dos millones de personas, mediante deportaciones forzosas con el intento de exterminar la cultura armenia. Y también aquí fue el gobierno de los Jóvenes Turcos en el Imperio Otomano quienes perpetraron la masacre contra un pueblo. No se olvide que los turcos llegaron a la región que ocupan en 1453, tomando Constantinopla, después que los armenios, incluso después que los kurdos, también muy queridos y respetados por los “recién llegados” turcos.

Últimos en llegar fueron también los judios a Palestina, desde finales del siglo XIX, si bien es verdad que, en la región siempre hubo judios de la Biblia, es decir, población que junto a cristianos y musulmanes, convivieron pacíficamente en Palestina. Todo cambió, a raiz de la partición de Palestina y la creación del Estado de Israel en 1948. A partir de ahí, la población judia se incrementó con la población procedente de Europa, Rusia, Ucrania, Francia, etc. pero eso sí, el requisito era ser judio y contar con el apoyo de EEUU y de Europa que con un sentimiento de culpa enorme por el “holocausto”, nunca se opuso a ninguna reivindicación del nacido Estado de Israel, de tal manera merced a las guerras de Israel contra sus vecinos árabes todos, Guerra de los Seis días, 1967, guerra de Yonkipur, 1972, el Estado de Israel comenzó a crecer mediante anexiones fruto de sus guerras y con el apoyo económico de EEUU y la mirada hacia otra parte, de Europa que siempre se ha sentido culpable del genocidio alemán contra el pueblo judío. No hay que olvidar que en ese genocidio también había gitanos, cifras importantes pero a los gitanos nunca los ha apoyado nadie.. Así, hemos visto que todas las políticas belicistas del Estado de Israel, han sido respetadas en todo momento, y en la actualidad, sólo les falta eliminar físicamente a los palestinos, que no pintan nada en su país ya que la Biblia, sólo se refiere como pueblo elegido, al pueblo judío. Tiene miga, el tema.

Estamos pues asistiendo desde tribunas informativas, a ese intento de genocidio contra el pueblos palestino, reducidos a dos insignificantes zonas geográficas, franja de Gaza, bloqueada desde hace años por Israel, donde se hacina parte de esa población palestina dispersa y Cisjordania, una zona ocupada por Israel debido a que no tiene soberanía donde cada semana se producen nuevos casos de colonización por parte de israelies que ocupan unas tierras previamente desalojadas de población palestina.

Todo esto, a nadie que tenga curiosidad le ha de extrañar, porque está sucediendo todos los días, desalojos, población cisjordana dispersa lo que dificulta su unificación, bloqueo en Gaza gobernada por Hamas, organización que Israel considera terrorista y a la que acusa estos días de “lanzar cohetes hacia territorio de Israel” lo que justifica el legítimo derecho de Israel a defenderse. Palabra de Biden, Europa y todo aquel que siga en deuda con Israel. Tal vez esto se acabe cuando Israel consiga echar al mar a los palestinos que no se sometan. Ah!! la culpa…

Pensamiento mítico y libertad

La señora Ayuso de Madrid, se ha puesto en el lugar que ocupara en su día la Santa Juana de Arco, conocida también como la Doncella de Orleans , la heroína que combatió en la fase final de la Guerra de los Cien años contra los ingleses, en defensa del trono de Francia a favor de su legítimo heredero Carlos VII. Heroína y visionaria fue por ello acusada, ya que afirmaba ser una enviada de Dios, y había tenido visiones del Arcángel Miguel, quien le daba instrucciones para que ayudara a Carlos y liberara a Francia de la dominación inglesa en el período final de aquella guerra. Pese a ello, los nobles borgoñones rivales y enemigos del rey, la apresaron y entregaron a los ingleses. Fue procesada y declarada culpable siendo por ello, quemada viva en la hoguera en Ruan en 1431 a los 19 años de edad.

Claro es que no existe ninguna semejanza entre la señora Ayuso y la santa Doncella francesa, pero ese tesón que pone nuestra lider de Madrid en defensa de lo que ella cree que está en peligro en este territorio, la libertad, así como el entusiasmo que despiertan sus declaraciones, culpando al presidente Sánchez, de todo lo malo, acusándole de mentir, de dirigir mal la política anti pandemia, de racanearle las vacunas, de reprimir las libertades de los madrileños, etc. dicho una y mil veces, han convertido sus suposiciones en verdades de fe, fruto de visiones extra sensoriales. En lenguaje actual, la señora Ayuso ha conseguido convencer a los madrileños, que lo que ella lleva diciendo desde el principio de la epidemia, es cierto, que sus afirmaciones repetidas hasta la saciedad se convierten en verdades cuando la realidad es que carecen de fundamento en la mayoría de las veces. Sin embargo, ahí está la Metroscopia, para darle la razón.

Hasta aquí, los posibles paralelismos entre ambas visionarias, salvando las distancias de ambos contextos. La santa Juana, ofrecía un relato mítico, fantástico, absurdo atribuible a unos seres sobrenaturales, pero en este caso estamos en pleno siglo XV, con la superstición en pleno apogeo pese a lo cual hubo quienes no la creyeron o simplemente, dijeron que estaba loca. Por ello, la condenaron.

El caso de la señora Ayuso, puede que también esté trufado en demasía si no de pensamiento mítico, sí del pensamiento malo, en el sentido de maligno, perverso que busca para sus fines el uso de artimañas que benefician a muchos, hosteleros y otros gremios, pero con un precio que le supone a Madrid, seguir ocupando el liderazgo en contagios de toda España . Si la santa se valía para alimentar su pensamiento, de sus visiones míticas la señora Ayuso llena su cerebro del pensamiento que le inocula su “coach” o entrenador personal, quien le dice lo que tiene que hacer en cada ocasión.

Los objetivos de ambas visionarias no están tan alejados ya que, mientras la francesa se empeñó en una lucha patriótica en defensa de las libertades de su pueblo y de su rey, Ayuso defiende las libertades del madrileño para irse de cañas, la nueva seña de identidad madrileña, que no es sino una política de distracción para tontos de capirote, con alharacas y aspavientos mientras facilita la puesta en práctica de políticas neoliberales en las que los tontainas de capirote no se fijan, pero los grandes grupos económicos agradecen. Y es que frente a este pueblo de Madrid y provincia, acostumbrado a obedecer desde siempre y cuya debilidad por los caudillos daba muestra aquel grito de “vivan las caenas” en favor del aborrecido Fernando VII, había otro que cantaba su “Viva la Pepa”, liberal aunque pobre. Y esta es la realidad actual, este pueblo sigue dividido siendo mayoría los de ir a tomar algo, como muestra de la libertad que vende la señora Ayuso.

Matona y barriobajera

Etiquetar a una madre numerosa en hijos, Salamanca pija, posiblemente del opus dei y todo lo que se le pueda atribuir a una nazi, como barriobajera, matona de puticlub, es una paradoja dificil de asumir, pero el reventón que produjo ayer en la SER, la tal Monasterio, sin ninguna intención de entrar en debate, solamente encelada con otra persona, Pablo Iglesias, para hundirlos a todos, entra en el modelos más abyecto, al más puro y viejo estilo nazi alemán de entre guerras, de ser la iniciadora de futuras noches o días de cristales rotos. Los de VOX, presentan su enemigo en los MENAS (eso son disculpas, son muy pocos) y en los comunistas, como Hitler encontró en los judios, su chivo expiatorio a quien odiar así, porque sí, y perseguir cuando proceda.

Lo más penoso pese al espectáculo de la beata Monasterio, fue la reacción de Pablo Iglesias, a quien la otra llamó “valiente” queriendo decir lo contrario y, nuestro macho alfa, curtido en mil batallas dialécticas, con rivales de talla, aquí se arrugó más que una gabardina de Adolfo Dominguez y “se largó” como le había estado pidiendo la representante nazi, enarcando las cejas él y con su característico mohín de enfado, frente rugosa. Y sus labios prietos, sin despegarlos, acaso Iglesias, gran estratega en la confrontación, no supo o pudo defenderse de ese ataque, acaso le pilló de sorpresa viniendo de la nazi Monasterio, una doña nadie hasta ayer, porque si por algo había destacado la señora anteriormente había sido por sus melifluos modales oratorios, su cadencioso movimiento de manos acompañando su discurso y así, pues eso, no te comes ni una rosca. Tan diferente ella a la loba de la Puerta del Sol, que no se arruga ante nadie, pero al menos, si bien apoyándose siempre en la mentira, no recurre al insulto vulgar, las amenazas y modales propios de marimacho de gimnasio de falange, o club de alterne de los de antes porque, en los de hoy esas mujeres que se ganan la vida haciendo que los clientes se gasten el dinero en bebida respetan siempre a sus clientes, aunque estén convenientemente explotadas.

Pues sí, a la tal Rocío hay que replicarla allí donde le duela, marchar siempre por delante de ella, interrumpirla cuando hable, como hace ella, hasta que se agote, y decida marcharse y decir después que no la han dejado hablar, esos que presumen de “demócratas”. Y a la siguiente ocasión, lo mismo, pero lo de marcharse con el rabo entre las piernas, modelo Iglesias, amenazando con denunciarla en no sé que entidad eso es una pamplina. Si acaso, el resto de los tertulianos podían haber imitado el gesto de Iglesias, o haberle convencido de continuar, aunque le hubieran tenido que prestar un pañuelo para contener sus sollozos, Pero “largarse” como le pedía la nazi Rocío, jamás. Es por ello, que a mi modo de ver, mientras la nazi Rocio fue coherente con su ideario, Iglesias no lo fue en absoluto, y fue el gran perdedor y máximo culpable de derrocamiento del debate. Sin embargo ambos, adquirieron un relieve que no tenían antes del debate, estaban apagados. De tal forma, uno como víctima y la otra como verduga, ganaron los dos, seguro.

De la nueva intolerancia II

Estamos asistiendo a nuevas formas de intolerancia que a veces están cercanas a otras tantas nuevas formas de fanatismo, lo que se podría llamar un fanatismo de “mírame y no me toques”. Una mirada dirigida a alguien sin haber sido solicitada, un comentario del mismo jaez y otras formas con desconocidas intenciones, pueden dar lugar a una denuncia o cuando menos un reproche. Y no se habla aquí del insulto a alguien, siempre reprobable sino de una desmesurada sensibilidad que rechaza todo lo que venga de los otros. y que no ha sido pedido. Lo cierto es que quien recibe un comentario verbal, un gesto no del agrado del sujeto paciente (se puede decir sujeta?) puede emprender una campaña contra el agresor defendiendo honor, honra y toda clase de formas de prestigio de las personas ofendidas, siempre referidas al linaje o al decoro emanado de las acciones virtuosas, que se empleaban sobre todo, en época medieval. Las encontramos en Lope de Vega, en su “Comendador de Ocaña,” donde la violación de estos atributos que se otorgan a ciertas personas, podían acabar en los tribunales. El/la ofendido/a, amparándose en una sensibilidad melindrosa, intenta defender esas cualidades que cita Lope en su obra, el honor o la honra, más propias del contexto de la sociedad medieval.

En la actualidad nos hallamos ante una paradoja que resulta dificil de asumir. Por un lado, tenemos los casos del uso de epítetos malsonantes, groseros y zafios que se dan entre gente joven. Se oye decir lo de “estar hasta la polla” de algo, o “me suda la polla” tal cosa. Resulta deleznable que alguien hable así, los jóvenes lo hacen y los no tan jóvenes también. Si resulta que la persona es una chica lo cual es muy frecuente, el tema llega a encumbrar las cotas más elevadas de la vulgaridad y ver engrandecida su zafiedad cuando sea una mujer joven quien lo dice, en una muestra flagrante de apropiación indebida de vulgaridades, pues como todos sabemos el citado órgano sexual es privativo del género masculino. Esa misma joven puede a continuación exigir un respeto cuando alguien le dice algo que ella no acepta, sin fijarse que a ella se la tiene que aceptar que suelte públicamente esas exclamaciones tan soeces.

Bien, pero aquí íbamos a tratar el tema de esas “nuevas formas de intolerancia” que surgen como los brotes verdes en primavera. En estos días, se trata de crucificar a un futbolista por haber llamado a otro “negro de mierda”. Muy mal, quien lo duda: nadie. El supuesto autor del comentario, se llama Juan Cala. (alguien recuerda quien era Jean Calas, de Toulouse?) El Cala al que se refiere en el escrito, es un jugador del club de futbol Valencia, si bien él niega haber dicho tal cosa al otro jugador. Los que somos aficionados al futbol, hemos oido a veces, a algún jugador lanzarle a otro del equipo rival, algún insulto más o menos grueso que, de haber sido oido por el arbitro habría conducido a sanción, tarjeta o similar, pero sin pasar a mayores. Los jugadores siempre se han amparado en la circunstancia del momento, el “ardor futbolero” y después, nada más, unas disculpas que para eso se inventaron y a otra cosa. En la actualidad, se podría resolver de la misma forma un caso así, pero en ocasiones, cuando hay diferencias étnicas, el receptor del cumplido si se trata de que es negro, o amarillo, por qué no, se siente muy maltratado ante lo que considera un caso flagrante de “racismo” y por ahí, no pasan, eso requiere una enmienda a la totalidad. El problema para resolver un caso similar es cuando el acusado niega haber dicho algo así, entre otras razones, porque sabe lo mal visto que está hoy día llamar “negro” a un “negro”, o quizá no sólo por eso sino por añadir la coletilla de “mierda”. Qué es lo que más molesta al jugador negro, que se refieran a su color de piel, o que le comparen con una “mierda”? Me inclino a proponer a los que tengan la piel negra que hagan lo mismo y cuando un contrario les haga una entrada brusca o algo parecido, le llame así “blanco de mierda”, por qué no? Por qué han de ser los negros quienes se sientan insultados cuando alguien les recuerda cual es el color de su piel? Podríamos ver así, qué es lo que resulta más molesto a un blanco, que le llamen “blanco de mierda”, que le llamen “blanco” a secas o simplemente, “mierda”? “eres un mierda” se dice a veces y nadie se escandaliza, debiendo ser lo de “negro” lo que duele. A un negro, le puede doler que le llaman “negro”? Dónde está aquella reivindicación de orgullo de la “negritud” que reivindicaba aquel lider africano, Leopold Sédar Senghor en la primera mitad del siglo XX. Ya digo, llamadles “blancos de mierda” y vereis como se acaba todo.

De la nueva intolerancia

Estamos asistiendo a nuevas formas de intolerancia que a veces están cercanas a otras tantas nuevas formas de fanatismo, lo que se podría llamar un fanatismo de “mírame y no me toques”. Una mirada dirigida a alguien sin haber sido solicitada, un comentario del mismo jaez y otras formas con desconocidas intenciones, pueden dar lugar a una denuncia o cuando menos un reproche. Y no se habla aquí del insulto a alguien, siempre reprobable sino de una desmesurada sensibilidad que rechaza todo lo que venga de los otros. y que no ha sido pedido. Lo cierto es que quien recibe un comentario verbal, un gesto no del agrado del sujeto paciente (se puede decir sujeta?), puede emprender una campaña contra el agresor defendiendo honor, honra y toda clase de formas de prestigio de las personas ofendidas, siempre referidas al linaje o al decoro emanado de las acciones virtuosas, que se empleaban sobre todo, en época medieval. Las encontramos en Lope de Vega, en su “Comendador de Ocaña,” donde la violación de estos atributos que se otorgan a ciertas personas, podían acabar en los tribunales.

En la actualidad nos hallamos ante una paradoja que resulta dificil de asumir. Por un lado, tenemos los casos del uso de epítetos malsonantes, groseros y zafios que se dan entre gente joven. Se oye decir lo de “estar hasta la polla” de algo, o “me suda la polla” tal cosa. Resulta deleznable que alguien hable así, los jóvenes lo hacen y los no tan jóvenes también. Si resulta que la persona es una chica lo cual es muy frecuente, el tema llega a encumbrar las cotas más elevadas de la vulgaridad y ver engrandecida su zafiedad cuando sea una mujer joven quien lo dice, en una muestra flagrante de apropiación indebida de vulgaridades, pues como todos sabemos el citado órgano sexual es privativo del género masculino. Esa misma joven puede a continuación exigir un respeto cuando alguien le dice algo que ella no acepta, sin fijarse que a ella se la tiene que aceptar que suelte públicamente esa exclamación tan soez.

No se trata aquí de establecer una relación causa – efecto entre lo que alguien dice y lo que oye decir a otros. Es decir, se pueden decir barbaridades malsonantes pero a mí que me respeten, sin tener en cuenta que la primera forma de perder el respeto a los demás, la protagoniza quien no quiere oir lo que le dicen, no sé si me explico.

Estamos asistiendo a nuevas formas de intolerancia muy cercanas a también nuevas formas de fanatismo, lo que se podría llamar un fanatismo de “mírame y no me toques”. Una mirada recibida pero no solicitada, un comentario del mismo jaez, y otras formas con similares intenciones, pueden dar lugar a una denuncia o, cuando menos un reproche. Y no se habla aquí del insulto a alguien, siempre reprobable sino de una desmesurada sensibilidad que rechaza todo lo que venga de los otros. y que no se ha pedido. Lo cierto es que quien recibe un comentario verbal, un gesto no del agrado del sujeto paciente (se puede decir sujeta?), puede emprender una campaña contra el agresor defendiendo honor, la honra relacionadas ambas con el linaje y el decoro en las acciones, y toda clase de formas de prestigio de las personas ofendidas, que se empleaban sobre todo, en época medieval. A veces se trata de una sensibilidad melindrosa, que presenta paradojas difíciles de asumir, como en los casos del uso de epítetos malsonantes, groseros y zafios, que es lo mismo y además, propios de otro sexo que fue el que los propagó. Oir decir a una chica joven, “estar hasta la polla” de algo, es inadecuado por todo lo anterior y además, porque una joven, creemos todos, no posee ese atributo propio del otro sexo. Esa misma joven puede a continuación exigir un respeto cuando alguien le dice algo que no acepta, sin fijarse que a ella se la tiene que aceptar que suelte públicamente esa exclamación tan vulgar.

Bien, pero aquí íbamos a tratar el tema de esas “nuevas formas de intolerancia” que surgen como los brotes verdes en primavera. En estos días, se trata de crucificar a un futbolista por haber llamado a otro “negro de mierda”. Muy mal, quien lo duda, nadie. El supuesto autor del comentario, se llama Juan Cala, jugador del club Valencia, si bien él niega haber dicho tal cosa al otro jugador. Los que somos aficionados al futbol, hemos oido a veces, a algún jugador lanzarle a otro del equipo rival, algún insulto más o menos grueso que, de haber sido oido por el arbitro habría conducido a sanción, tarjeta o similar, pero sin pasar a mayores. Los jugadores siempre se han amparado en la circunstancia del momento, el “ardor futbolero” y después, nada más, unas disculpas que para eso se inventaron y a otra cosa. En la actualidad, se podría resolver de la misma forma un caso así, pero en ciertos casos, cuando hay diferencias étnicas, el receptor del cumplido si se trata de que es negro, o amarillo, por qué no, se siente muy maltratado ante lo que considera un caso flagrante de “racismo” y por ahí, no pasan, eso requiere una enmienda a la totalidad. El problema para resolver un caso similar es cuando el acusado niega haber dicho algo así, entre otras razones, porque sabe lo mal visto que está hoy día llamar “negro” a un “negro”, o quizá no sólo por eso sino por añadir la coletilla de “mierda”. Qué es lo que más molesta al jugador negro, que se refieran a su color de piel, o que le comparen con una “mierda”? Me inclino a proponer a los que tengan la piel negra que hagan lo mismo y cuando un contrario les haga una entrada brusca o algo parecido, le llame así “blanco de mierda”, por qué no? Por qué han de ser los negros quienes se sientan insultados cuando alguien les recuerda cual es el color de su piel? Podríamos ver así, qué es lo que resulta más molesto a un blanco, que le llamen “blanco de mierda”, que le llamen “blanco” a secas o simplemente, “mierda”? “eres un mierda” se dice a veces y nadie se escandaliza, debiendo ser lo de “negro” lo que duele. A un negro, le puede doler que le llaman “negro”? Dónde está aquella reivindicación de orgullo de la “negritud” que reivindicaba aquel lider africano, Leopold Sédar Senghor en la primera mitad del siglo XX. Ya digo, llamadles “blancos de mierda” y vereis como se acaba todo.

Tomás, el héroe de Tabernillas

Tenía sus años y el hombre, no ha resistido el ataque de alguna de las plagas actuales que nos asolan, pandemia, ictus, ignoro cuál. Querido por muchos aunque dudo que amado, pues no era de los que reclaman amor de los demás. Su carácter hosco, huraño a veces, nos llevaba en ocasiones al menos a algunos, a batallar con él tratando de encontrar un resquicio por el que llegar a su corazón y al diálogo. Otros preferían no entrar en batalla con el personaje.Tenía sus amigos, quienes le consentían toda clase de exabruptos con tal de que su carisma, que lo tenía, no se viera afectado y desmereciese su papel. Difícil para tratar sólo cabía someterse a su criterio, válido o no, pero en cualquier caso discrepante con el nuestro, al menos el mío.

Tomás abandonó su taberna, hace algunos años y comenzó su declive. Dos tabernas, una de las cuales era sólo para los domingos y otra clientela más de paso. Cuando dejó la principal, la de Tabernillas, donde era el rey, se le notó la pérdida de su “leit motiv”, de su fundamento vital. En su taberna, nadie podía con él. Muy aficionado a la historia, al menos la de España, que yo sepa, no era fácil entablar con él un cambio de pareceres sobre algo que surgiese. Se movía por el mostrador de su taberna a gran velocidad, como la barra metálica de un futbolín, entre vermut (la joya de la casa) y vermut, siempre con un ligero “cup” de sifón, como Dios manda elaborar un vermut rico en Madrid. La parroquia se desgañitaba por ellos, que eran acompañados por unos exquisitas canapés de anchoas en salazón que él preparaba y hacían el deleite de todos. Ya digo, era el rey en ese lugar, y cualquier cosa que dijera, se convertía en dogma, pero repito, no admitía la opinión de nadie y a todo respondía con un “no, no, no” y no le sacabas de ahí. Tenía sus más fieles amigos a los que seguía aunque sin hacer campaña de ello pero movido por una fe casi religiosa. Todo hay que decirlo, sus mejores amigos me atrevo a sugerir, eran los que para él tenían un halo de autoridad en su materia. Si desconfiaba de la opinión de alguien, lo que sucedía casi siempre, ello se debía a que para él esa opinión no tenía validez porque la persona tampoco lo merecía, lo que tantas veces le llevó a cometer disparates y equívocos, pero daba igual, cambiando de posición a lo largo de la barra, te dejaba allí tirado sin ninguna explicación.

Conocí su casa de Tabernillas, a principios de los años 80, del siglo pasado, de cual si no? Me considero de los más antiguos parroquianos de la taberna de Tomás, he visto pasar por ese lugar a gente variopinta, algunos movidos por el “tipismo de un personaje tan irreverente”, dicho con el mayor respeto. Cuando descubrí su afición por el arte antiguo, románico sobre todo, fue cuando la curiosidad me llevó a tratar de conectar con él. Nunca sirvió de nada, daba igual. Te negaba lo que decía cualquier manual de bachillerato, que Alfonso VI hubiera estado cerca de Madrid en el siglo XI, o que el Románico en España hubiera tenido dos vías de penetración, era negado sistemáticamente por nuestro amigo. Era capaz de remontarse al asesinato de Julio Cesar el 15 de marzo del 44 aC, sólo para ponerse en contra de lo que le dijese. Gente famosa de la política, escritores, críticos y tratantes de arte, periodistas, comerciantes y anticuarios del Rastro, profesores entre los que se contaban verdaderos conocedores de la historia, la que se enseña en los colegios. No resultaba extraño que entre alguno de ellos, pudiera surgir un discrepante. No solía opinar sobre temas concretos, pero si alguien lo hacía, ahí estaba él para decir “No”. Había siempre buenas intenciones hacia él, pero faltaba su comprensión, su reconocer en el otro, no un enemigo sino un amigo con deseo de diálogo, justo lo que le faltaba, el diálogo. Quienes nos acercábamos a él con buena intención, sólo buscábamos un tipo interesante al otro lado de la barra de un bar.

Un personaje al que tal vez le faltó eso que ahora tanto se valora y es un poco de empatía con los otros.

Honor Vs desvergüenza

El mundo de la política en España, tiene mala fama ya de tradición. La desdichada frase “todos los políticos son iguales” ó “los políticos sólo van a lo suyo”, son expresiones con las que se quiere manifestar una desconfianza que degenera en escepticismo. Puede que haya mucha razón en ello pero, por si acaso “yo voy a votar a los míos” que, de seguro, son los menos malos. Y así, siempre.

Ultimamente, el barro cenagoso ha vuelto a ensuciar la vida política y de nuevo, la peor parte se la lleva la política. Y ello, por la actitud aprovechada de algunos personajes, miembros de un partido que tras firmar una cosa luego hacen la contraria o aquellos que saltan por la borda cuando ven que el barco hace aguas, sin esperar a nadie. De eso no tiene culpa la política, sino el comportamiento de algunos. Quien no recuerda el escándalo mayúsculo que se montó en la comunidad de Madrid cuando dos parlamentarios del partido que había de ser elegido ganador tras la votación subsiguiente, se ausentaron el día elegido para la votación y con ello, el dasastre. Nunca se pudo probar cual fue el verdadero motivo de aquella traición, pero la desvergüenza quedó patente.

Lo que estamos viendo hoy en día es un trasvase, al que llaman “transfuguismo”, es decir, el paso de un partido a otro, una práctica bastante usual en Italia y no pasa nada. Y es que Italia tiene madera en hacer política, y no sólo por haber sido la patria de Maquiavelo, pero aquí está muy mal visto.

Sin embargo tenemos gente de honor, cuyo significado define Palacio Valdés como el “valor de una persona no sólo a sus propios ojos, sino también de cara a la sociedad”. Y es que el honor, aunque tenga un sabor a rancio y nos suene a medieval, cuando era una virtud objetiva heredada por el linaje, siendo el estamento nobiliar el que gozaba de uno de los más curiosos privilegios: la ostentación del honor, así se daba que las clases más modestas no tenían acceso a aquel bien tal como nos lo presenta Lope de Vega en su “Peribañez y el Comendador de Ocaña”, obra del teatro barroco que tiene como motivo fundamental una cuestión de honor.

Particularmente me quedo con la primera acepción, aquella que una persona considera honorable algo que al hacerlo aprecia su valor ante sus propios ojos e, incluso, a los de la sociedad. Es lo que ha hecho esa diputada de Madrid cuando ha dado la espalda a la propuesta hecha por uno de los líderes actuales de la política española quien, ha demostrado un nada fino olfato político que no ha sabido captar el posible revolcón que le iba a caer encima. Una pena, porque la propuesta suponía un caminar juntos en el proyecto político, que hubiera dado fuerza al tándem, pero no a costa de someter a uno de los socios sobre todo si está en posición más ventajosa y además, se trata de una mujer con agallas.

Aniversario en Siria

Llamadas urgentísimas, a la “comunidad internacional”, esa que todos citan pero nadie ha visto aun. Y para qué? Sí, para que presionen a los Estados implicados y hagan algo para poner fin a la guerra de Siria. Y es que, se cumple el décimo aniversario de su inicio, ha supuesto hasta ahora la muerte de cientos de miles de sirios y millones de desplazados, exiliados ya, gentes que han huido a paises cercanos siendo Turquía al país que más población tiene en sus campos y el país está destruido, y no se habla nada de reconstruirlo.

Durante estos años, nadie ha roto un plato por los sirios mientras hemos visto ciudades históricas como Mosul o Alepo destruidas y sus poblaciones forzadas a huir. Hemos asistido impasibles al genocidio llevado a cabo por el ejército de Siria cuyo presidente, El Asad, pasaba su tiempo en la zona segura de Damasco, a salvo de los horrores de la guerra, donde viven las clases acomodadas sirias que, de seguro se sentirán satisfechas viendo como se les quita de encima a millones de molestos habitantes, para los que no existe medio de vida que les permita salir adelante. Los campos de refugiados, han proliferado en Turquía sobre todo, pero también en otros paises limítrofes como Jordania. Mientras el pueblo kurdo ha sufrido los inevitables envites del ejército sirio que, al fragor de la guerra ha aprovechado para llevarse su buena tajada. Mientras el criminal El Asad, no ha cesado de emplear contra su pueblo, todos los elementos de guerra de los que dispone para masacrar a la población, contando con el beneplácito de Rusia, la indiferencia de la Unión Europea y de EEUU. Y además, pretende perpetuarse en el poder, presentándose a las próximas elecciones presidenciales, con la seguridad de que las ganará.

Mientras la guerra se ha desarrollado, el pueblo confinado en los campos, sólo aspira a conseguir visados y apoyo logístico para llegar a paises europeos, preferentemente Alemania, Francia y algún otro de idéntico nivel. Su población en estos años, se ha visto incrementada dado el aumento de la natalidad entre la población confinada. Una mujer entrevistada por una emisora de radio, decía que desde que está en uno de esos campos ha tenido dos hijos más que añadir a los cinco que ya tenía. Y es que el miedo a que la tasa de crecimiento sea negativa, acrecienta el instinto de conservación de la especie , lo que impulsa a estas gentes a tener más hijos, pese a sus circunstancias. Su resiliencia para aguantar los efectos de la guerra, es muy notable.

Sólo hace unos meses, cuando estábamos en plena pandemia, tal vez fuera el mes de junio, una periodista de El Pais, escribía en su columna del Semanal, que en Siria se había producido una gran marcha de población fuera del país. Ella encontraba la explicación de la huida a razones alejadas de la guerra, como si ésta no contara para nada. La presión ejercida por la guerra que sufría el país desde hacía diez años, parecía no ser causa primera de ese éxodo. Los motivos de la huida eran otros según la sagaz reportera, que no denotaba ningún rubor por tamaña estupidez, y más dicho por una profesional. En estos días, la lista de “solidarios” ha empezado a moverse, los nombres de famosos invitan a todos a que nos manifestemos desde nuestras casas, o entreguemos algún donativo al número “tal ó cual” para ayudar al pueblos sirio. Los famosos del espectáculo, los medios, el deporte y cómo no, las redes, etc. se movilizan invitando a que los demás colaboremos en el clamor, incluso puede que ya se haya convocado alguna “mani solidaria” frente a la embajada de Siria. Recuerdo que en el 2011, año del inicio de las protestas, la embajada estaba frente al Museo del Prado en Madrid y allí, todos los días acudían grupos de personas a manifestarse contra el régimen sirio. Seguirá en el mismo sitio?

Las mentiras en este otro 23 F

No podemos decir que esta semana conmemorativa de aquel intento fallido de golpe de Estado de 1981, se haya limitado sólo a tal efemérides, ni mucho menos. Hemos tenido casi de todo, hasta unas notas folclóricas del mundo del arte, folclórico sin ánimo de ofender a ese género artístico, sino porque dos de sus integrantes, que en el pasado tuvieron sus días de gloria, han aparecido en estos momentos con una nota si no graciosa, dada la repercusión que puede tener, si que es estrafalaria, esperpéntica con perdón de don Ramón. Y está relacionada con el Covid 19, cómo no? Se trata de la doctrina acuñada por la pareja Abril/Bosé que, a través de algunos medios de comunicación, han divulgado su intención de no vacunarse, haciendo burla además, desacreditando los efectos positivos que pueda tener la vacuna. Victoria Abril y Miguel Bosé, tienen a su favor la popularidad con la que cuentan, lo que da credibilidad a todo cuanto digan, aunque sean barbaridades sin ninguna justificación legítima más que la de su propia opinión. Qué la vacuna, no sirve porque aun no se conocen los efectos secundarios, que nos están utilizando como cobayas para experimentar al tiempo que las industrias farmacéuticas se inflan a ganar dinero, que no hay argumentos científicos que avalen el efecto de las vacunas, etc. Todo esto, crea alarma sobre todo entre los escépticos que siempre abundan y hablan de conspiraciones. Por lo general, el escepticismo cuaja mucho mejor entre los peor informados, los que no leen periódicos, ni libros que no sean de entretenimiento. Los que se informan incluso con más de algún periódico, incluso revista científica, son tratados de incautos que quieren creer lo que les dicen desde esos medios. La paradoja existente es que, tanto escépticos desinformados como crédulos con información, pueden ser igualmente engañados. Por poner un ejemplo que en estos días también ha adquirido notoriedad. Hay un país que no se llama “jauja”, tiene por nombre Canadá. Paradigma de orden, respeto por la diversidad ambiental y los derechos humanos, calles inmaculadas las de sus ciudades. Es el ejemplo a seguir, todos quisiéramos tener “una casita en Canadá”, canción popularizada en los años 60 (del pasado siglo? pues claro, de cuándo si no?) La cantaba Elder Barber. Bien, pues de Canadá nos llega la noticia del daño irreversible que causan sus empresas extractoras de recursos naturales en las selvas de Centroamérica, y de propina, las salvajes violaciones que han hecho a mujeres nativas, el personal de estas empresas. Sin embargo, a nadie se le ocurre hablar mal de Canada, todo lo que allí se hace está bien y lo aceptamos, pero lo cierto es que, a veces aparecen en los medios alguna de sus lindezas que ponen los pelos de punta.

Lo del golpe de Tejero, es otro cantar como asegura Javier Cercas en su artículo de este 23 de febrero : no hay ningún secreto en lo que se refiere al golpe de Estado de aquel año 1981. Decepcionante para los estrategas de la mentira, como argumento para validar cualquier cosa: todos creen en ella, de ahí su éxito, alimentándola cada año, con un nuevo dato, este sí “desvelado” como gran secreto nunca antes sabido. Lo nunca antes visto, como en el circo.

Resulta atractivo siempre, decir que no sabemos todo lo que ocurrió. Para cierta prensa, los atentados de Atocha del 2004, desde aquella primera fase en que fueron atribuidos sin dudar un ápice a ETA por parte del gobierno del Partido Popular de entonces, temeroso de que los atentados buscaban dar un vuelco a las elecciones de aquel año en favor del PSOE. Hasta ahora mismo, si bien ya con menos énfasis, se ha seguido diciendo que no estaba todo dicho, durante semanas, meses incluso, aparecía nuevos datos aportados por los investigadores de ese diario de Pedro J., cuando no sacaban algo de la famosa furgoneta “Cangoo”, lo hacían de algo que indefectiblemente para ellos conducía a ETA.

Con el golpe de Estado de Tejero, hemos sabido y sabemos lo fundamental: los autores, cosa que parece insuficiente para cierta izquierda y así, poder seguir difundiendo que el verdadero responsable del golpe fue el rey Juan Carlos I, que lo urdió e inspiró, para salvar la legitimidad monárquica y de paso ya, la democracia. Esta teoría la utilizaron en su favor, los propios golpistas, para defenderse ante el tribunal que los juzgó con el argumento de la obediencia debida a su jefe, el propio rey.

Las mentiras sirven sobre todo, para calmar los ánimos y dar tranquilidad a quienes creen en ellas. Lo cierto es que en ambos casos, los mentirosos han quedado con el “culo al aire”, con perdón: los Aznar, Acebes y El Mundo como paladín de la “prensa de investigación”, quedaron desacreditados ante la evidencia de la autoría de los islamistas. Del rey Juan Carlos I, pues miren Vds. el lamentable estado por el que pasa, y no por la edad, sino por sus escándalos, no son la mejor coyuntura para romper lanzas en su favor, pero lo cierto es que fue Juan Carlos I, rey de España entonces, quien paró el golpe. Por ello, todo el país estuvo mudo hasta después de su discurso, cuando ya con cierta tranquilidad, el pueblo se echó a la calle para protestar por la asonada gamberra de Tejero y compañía. Y no quedando todo el protagonismo de aquel fracaso en favor del emérito. Un hecho del que no se habla en demasía, fue el sentido que tomó aquella jornada con el papel de aquellos tres hombres que haciendo frente a las armas de los golpistas, se negaron a obedecer sus mandatos arrojándose al suelo como ratas cobardes, tal como hizo toda la cámara, incluidos nuestros futuros nuevos paladines de la democracia, Gonzalez, Guerra, Fraga y compañía. Aquellos tres temerarios hombres de los que tan poco se habla, eran los tres del antiguo régimen franquista, dos de ellos del bando vencedor de la guerra, el falangista Suárez y el general Gutierrez Mellado, el otro pertenecía al bando perdedor y perseguido a muerte por Franco. Ninguno de estos tres hombres, besó el suelo.

Por todo ello, bien hubiera estado la presencia en España de Juan Carlos, para haberse unido a la conmemoración de la efemérides, y haber rememorado algún aspecto de aquel día, como el de aquellos hombres que se enfrentaron a la turba golpista y sus metralletas, mientras él pensaba desde la Zarzuela sobre “qué hacer”, silencio aquel que sirvió de argumento a los conspiranoicos para especular sobre lo que estaría haciendo el monarca, y lo que hablaría con los generales. Todo ello, sirvió para alimentar la teoría de la participación del rey. Claro que participó, nadie puede dudarlo ahora, pero entrar en especulaciones de si pensó en algún momento hacerlo de manera diferente a cómo sucedió, son ganas de marear la perdiz. Participó, claro que sí, y lo hizo en beneficio de la democracia.

Sin embargo, no estuvo en España, por mera cobardía, pues nadie le podía prohibir su presencia ni su propio hijo. Y así, quedó peor de lo que ya estaba. Su descrédito aumentó en grado sumo, a lo que cabe añadir su última actuación, la entrega a la Hacienda española de 4,4 millones de euros prestados por sus amigos, alguno de ellos como su primo Alvaro de Orleans, rama dinástica de los Borbones, enemigas ambas en otro tiempo, figurando un Orleans como aspirante en la actualidad a la Corona de España y otro Orleans, más lejano en el tiempo, figurando entre los diputados de la Convención que votaron a favor de la guillotina contra el Borbón Luis XVI cuando la Revolución francesa.

Como dice el científico Javier Sampedro, parece que la gente en este país está empezando a leer la prensa. Bien!!!